Chipre con bebé

Nueva aventura y esta vez con un equipaje diferente… en este viaje mi bebé tenía 5 meses. Como es lactante, no tuvimos que preparar nada con respecto a su comida. Compramos una sillita (plegable de la marca Gesslein), que junto al pañuelo de porteo nos sirvió para todas las visitas. Alquilamos un coche con maxicosi y todo listo! De hecho, compramos el libro de lonely planet sobre Chipre y fuimos improvisando, según habíamos pasado la coche y el humor de la pequeña. Además, a los chipriotas les encantan los niños, raro era la persona que no la decía algo, la acariciaba o incluso la daba un beso. Dicho esto, aquí nuestro viaje:

Días 1-2

Volamos en un vuelo directo a Lárnaca, al sur de la isla en la parte griego chipriota. Durante el despegue y el aterrizaje se les suele poner al pecho para que al tragar se vaya compensando la diferencia de presión, y funcionó, ni un lloro. Además, con un poco de suerte se pueden dormir. Llegamos a un templado Lárnaca… noviembre y 25°C, una delicia; cogimos el coche de alquiler y fuimos al aparthotel (con bebés tan pequeños facilita mucho tener tu propia cocina). Para llegar al centro de Lárnaca, es necesario un gps y paciencia, porque el tráfico es abundante y las calles un lío. ¡Importante saber que se conduce por la izquierda! Llegamos a las 4 de la tarde aproximadamente, lo justo para dar un paseo y que se hiciera de noche. El paseo marítimo es largo, unos 3 km, con un tramo de restaurantes, hasta llegar al castillo.

A la mañana siguiente desayunamos el desayuno típico chipriota, que consiste en: huevos fritos, aceitunas, halloumi, tomate, pepino y pan de pita. Después, fuimos a patear Lárnaca, las aceras no son las más cómodas para ir con carrito, así que mejor con el pañuelo de porteo si no es al lado del mar. Visitamos el castillo, se ve como máximo en 1 hora y hay vistas bonitas al mar y a una mezquita desde arriba. Tiene un patio bastante cuidado y una colección interesante de fotos antiguas. El precio estándar de las entradas en Chipre es 2.5€ por persona. Nos ofrecieron dejar el carrito en la entrada, si llevábamos al bebé en brazos; como iba dormidita, hicimos la visita con el carro. En la planta de abajo no hubo problema; para la planta de arriba, nos dividimos, pero se tarda poco en ver.

Patio del castillo de Lárnaca

Tras visitar el castillo, rodeamos la mezquita (también se puede visitar) y callejeamos hasta llegar a la iglesia de San Lázaro. Se encuentra en una plaza con un par de bares/restaurantes locales que ponen unos pinchos buenísimos de hummus, tzatziki o queso feta.

tapas chipriotas: hummus, tzatziki, aceitunas y pan de pita

La iglesia de San Lázaro es bastante impresionante, tiene una mezcla de detalles católicos y ortodoxos, y se utiliza mucho tanto el dorado como la madera. Para entrar es necesario cubrirse las rodillas, para ello hay trapos a la entrada, por si no lleváis nada a mano. También la visitamos por separado, ya que había escaleras y los pasillos eran demasiado estrechos para el carro. Importante no olvidarse de visitar la tumba de Lázaro, que se encuentra debajo de la iglesia.

Interior de la iglesia de San Lázaro

Detrás de la iglesia de San Lázaro está el museo bizantino. Después de un largo paseo al lado del mar y por el barrio turco Skala, cenamos en el restaurante libanés Al Sultan, que nos encantó. Compramos algo de comida para llevarnos a la habitación por si algún desayuno o cena se nos complicaba. No encontramos supermercados en la zona centro, pero sí tiendas de ultramarinos donde pudimos comprar leche, huevos, pan, fruta y tomates.

Día 3

A nuestra pequeña no la gusta mucho el coche, así que intentamos que los viajes fueran de una tirada y no ir haciendo paradas. En 45 minutos llegamos a Nicosia, aparcamos dentro de la muralla, cerca de la calle Ledra (a la altura del bar Brew Fellas), donde encontramos un parking que costaba 5€ por todo el día. Empezamos la visita cruzando a la parte norte/turca. Sobre las 10:30 pasamos los controles de pasaporte que están al final de la calle Ledra, no había colas. Fuimos hasta la mezquita Selimiye, por dentro es bastante sobria así que la vimos rápido, al rodearla, encontramos un bazar, que también es bastante pequeño y se tarda poco en ver. Volviendo sobre nuestros pasos llegamos al antiguo mercado Büyük Han. Nos encantó el patio interior y los dos pisos con arcos. En su interior hay puestecillos, ideal para comprar recuerdos y tomarse un té. Para entonces estaba todo lleno de grupos de turistas, creo que es aconsejable pasar un poco antes y verlo «más vacío».

Interior del Büyük Han

La nena pedía comer, así que buscamos un sitio menos transitado y nos fuimos a tomar un té a un bar en una de las plazas fuera del mercado. Era LGTBI-friendly, lo que me sorprendió. Allí comió la nena y nadie dijo nada. Yo llevaba una chaqueta ancha para tapar un poco, pero no le eché ningún pañuelo por encima. Seguimos el paseo hacia la parte oeste hasta llegar al barrio árabe, siguiendo las líneas azules que hay en el suelo. Se puede ver la plaza de Atatürk, la iglesia armenia, calles con balcones, arquitectura muy bonita y uno de los bastiones que rodea Nicosia reconvertido en parque, justo detrás está la zona de la ONU.

Pasamos el control para volver a la parte griego-chipriota sobre las 13:30, a esas horas ya había bastante cola. Al salir, nos dirigimos hacia la izquierda a la iglesia de Panagia Faneromeni. Un conjunto de calles bonitas y con encanto, que junto con la calle Ledra, la Onasagorou y los alrededores del museo municipal Leventis hacen la zona de paseo de este lado (con muchas tiendas de souvenirs y un par de tabernas). Subimos al edificio-torre observatorio Shacolas desde donde se ve todo el centro de la ciudad. La combinación de minaretes, camparios, palmeras, calles sin mucho sentido y muchas azoteas es una locura. Además, al norte se ve una montana con la bandera turca enorme. A parte de las vistas, ofrece un vídeo documental de 5 minutos con explicación sobre la historia de la ciudad y cómo ha llegado a ser la última ciudad dividida del planeta. Después, paseamos hasta encontrar la iglesia del arcángel Miguel (Michail), la mezquita Omeriye, el palacio del Arzobispo y la catedral de san Juan (Agios Ioannis). Aprovechamos para hacer todo esto con la luz del día y comimos-merendamos en una taberna cerca del museo municipal Leventis, un souvlaki que estaba de muerte. Vuelta al coche y a Lárnaca.

Día 4

Nos lo tomamos más tranquilo que el día anterior y fuimos a Zygi, pueblo pesquero donde se recomienda comer pescado. Por el horario, sólo puedo recomendar un café en una terraza. Es un pueblo que se ve rápido. Fuimos a las ruinas neolíticas Choirokoitia, la visita es como de una hora y es imposible hacerlo con carrito, así que es necesario el pañuelo de porteo para el bebé. La entrada son 2.5€ por persona y además de las ruinas, tienen un jardín muy bien cuidado. Después, volvimos a Lárnaca para seguir conociendo la ciudad, en concreto la zona del City Center y las calles colindantes, llenas de tiendas.

Día 5

Viajamos a Limassol, o Lemesos en griego. Es una ciudad bonita y se ve en medio día. Dimos una vuelta por el puerto, que es el más importante de Chipre, donde paran la mayoría de los cruceros. Tras comer un souvlaki, pasamos a ver el castillo, un antiguo molino reconvertido en restaurante que se encuentra detrás del castillo y las calles que lo rodean. Seguimos hacia la Gran mezquita de Lemesos y la catedral Ayia Napa hasta llegar a la plaza del Mercado. Unas calles con mucho encanto, la zona del Mercado y los alrededores del castillo especialmente.

calles alrededor del castillo y la gran mezquita de Lemesos
Calle con encanto en Lemesos

Volvimos al paseo marítimo, donde hay un largo paseo, muy tranquilo con cafeterías donde parar a tomar algo viendo el mar. Zonas para bañarse hay pocas. Todo Lemesos se puede andar sin problema con el carrito de bebé. Como en el resto del viaje, no hubo problema ni miradas mientras el bebé estaba al pecho; de hecho, alguna mujer se interesó sobre la edad de la pequeña y me animó a seguir haciéndolo.

Para acabar el día, cogimos el coche y fuimos a la playa y roca de Afrodita, Petra tou Romiou. Conocida por sus bonitos atardeceres, además por la historia mitológica del lugar, de estas aguas surgió o nació Afrodita. Es una playa de piedras y rocas bonita donde uno se puede bañar mientras se espera a que se ponga el sol. El lugar tiene únicamente una pequeña tienda en el aparcamiento. Necesario llevar al bebé en brazos o en porteo.

La playa y roca dónde surgió Afrodita, Petra tou Romiou
La playa y roca dónde surgió Afrodita, Petra tou Romiou

Día 6

Ese día estaba el agua del mar como una balsa, así que nos fuimos a bañarnos los tres. La verdad que no pensaba que a sus 5 meses y en noviembre, se podría meter al agua, pero estaba a una temperatura que no la hizo sensación. Disfrutando el momento, echamos así la mañana. Tras comer allí mismo cogimos el coche y nos dirigimos a las ruinas del antiguo Salamis. Muy interesante el viaje en coche en sí ya que se pasa por pueblecitos donde la mezcla de minaretes, cúpulas y campanarios de mezquitas e iglesias ortodoxas es muy curiosa. Cruzamos la frontera por Agios Nikolaos, otra vez el chequeo de los pasaportes tardó poco. Como el seguro del coche sólo vale para la parte griego-chipriota, tuvimos que hacer uno allí mismo que por 30€ duraba toda la semana. (Le había de día también pero por si acaso volvíamos, cogimos el largo). Como curiosidad, las matrículas de los coches de esta zona de Chipre son de la unión europea pero el espacio correspondiente a las letras del país permanece vacío, ya que se trata de una ocupación y el país como tal no está reconocido en Europa. La visita a las ruinas es un paseo de una hora y algo. Se destacan los baños y el gimnasio, el teatro, anfiteatro y dos basílicas. Además de las ruinas, se conservan varios mosaicos en buen estado.

El atardecer allí fue muy bonito ya que las ruinas se encuentran al lado del mar, al parecer, esta ciudad también tenía puerto. Recomendaría llevar paño o mochila de porteo ya que la visita con carrito es complicada debido a la cantidad de piedras. Al lado de las ruinas, está la ciudad de Famagusta, puede ser interesante para hacer una parada de comer o cenar; nosotros intentando disminuir el número de viajes en coche, fuimos a cenar a Lárnaca.

Basílica de la antigua ciudad de Salamis en la parte ocupada turco-chipriota
Basílica de la antigua ciudad de Salamis en la parte ocupada turco-chipriota

Días 7-8

Queríamos hacer un viaje en barco para ver el barco hundido Zenobia, frente a la costa de Lárnaca. Al estar fuera de temporada, sólo sale un barco con suelo de cristal si hay suficiente gente en el puerto el mismo día. Aunque el día era estupendo, no salió y estuvimos allí esperando más de una hora. Una pena, sobre todo por el tiempo perdido. Preparamos una maleta pequeña para un día y nos fuimos rumbo al oeste. Al salir de Lárnaca en esa dirección, se pasa por unas salinas donde hay flamencos, dependiendo de la época del año. Alrededor del lago se encuentra el antiguo acueducto Kamares y la pequeña mezquita Hala Sultan Tekke, una zona bonita para pasear.
Nosotros fuimos hasta las ruinas del antiguo Kourion. La entrada son 4.5€ y se puede ver en un par de horas. Está bastante bien preparado para carritos y sillas de ruedas y salvo un par de tramos pequeños de escaleras, que se pueden evitar, se puede ir por todas partes. Se empieza la visita en la casa de Eustolius, tiene unos mosaicos preciosos. En esa época tuvo que ser una casa impresionante, con unas vistas al mar y esa entrada de mosaicos; sin duda, un hombre muy importante. De ahí se pasa al teatro romano, también con vistas al mar, poco común si no único. Al otro lado del complejo destaca la casa de los gladiadores y la basílica. Entre medias hay ruinas de casas, baños y un ágora. Al salir, tomamos dirección a Pafos y sin querer, encontramos a un par de kilómetros el templo de Apolo, donde destacan unas columnas que siguen en pie. Esa visita la hicimos por separado y sin sacar a la nena del coche, 5 o 10 minutos cada uno fue suficiente.

Mosaico de la casa de Eustolius en la antigua ciudad de Kourion
Mosaico y vistas de la casa de Eustolius en la antigua ciudad de Kourion
Parte de una casa en la antigua ciudad de Kourion
Parte de una casa en la antigua ciudad de Kourion

Llegamos a Pafos para ver el atardecer desde el castillo, justo detrás del puerto. A través de booking reservamos un hotel y pasamos allí la noche. Pafos nos sorprendió muy positivamente, de hecho, si tuviéramos que planear ahora el viaje seguramente lo habríamos escogido como base al menos la mitad de los días. Aún en temporada baja había turistas bañándose, muchas familias con niños y en general un ambiente bueno y tranquilo de vacaciones. Nos pudimos bañar en el mar otra vez y pasear por un larguísimo paseo marítimo hasta el centro de la ciudad. Nuestro objetivo era el complejo arqueológico y las tumbas del rey, pero una excursión en barco con suelo de cristal se cruzó en nuestro camino. El complejo arqueológico si que lo pudimos ver y nos gustó mucho ya que tienen unos mosaicos preciosos. Ahora si, no está preparado para visitarlo con carrito. Tampoco hay sombras, así que un gorrito para la peque fue necesario.

Mosaico del complejo arqueológico de Pafos
Mosaico del complejo arqueológico de Pafos

Hicimos un viajecillo en barco, donde nos lo pasamos super bien, en realidad el paseo en sí no era para tirar cohetes… pero había música y estuvimos bailando con la peque y lo disfrutamos mucho. Al anochecer, volvimos a Lárnaca.

Días 9-10

Fuimos a andar por el parque nacional del cabo Greco y anduvimos el camino de Afrodita. En realidad no merece mucho la pena, hacía mucho calor, no había sombras y las vistas eran todo el rato iguales. Después fuimos hasta pequeña ermita Agia Anargyroi, desde donde se puede bajar a una cueva en la que entra el mar. Al volver hacia Agia Napa, después de un par de kilómetros, sale a la izquierda una carretera que lleva hasta el mar donde hay unas cuevas y un agua precioso. En otra época del año, se puede coger un barco desde Agia Napa y ver las cuevas desde el mar.

Cuevas en el mar del parque natural del cabo Greco
Cuevas en el mar del parque natural del cabo Greco

Al llegar a Agia Napa encontramos un parque con esculturas y cáctus muy curioso. Tras comer en el paseo marítimo, seguimos paseamos mientras la nena estaba dormida. Al día siguiente, disfrutamos tranquilamente de Lárnaca y de su sol hasta que tuvimos que ir al aeropuerto y volvimos a casa.

Parque de esculturas y cáctus en Agia Napa
Parque de esculturas y cáctus en Agia Napa

Extras

Al ir con la niña es verdad que se nos quedaron muchas cosas sin ver. Chipre es un país increíble, con muchas opciones tanto de mar como de montaña, experiencias que vivir y lugares que visitar. Volveremos seguro y me gustaría ir a las montañas Troödos, la ciudad de Kyrenia, parar en más iglesias bizantinas que se nos quedaron por el camino, pueblecitos artesanos y viñedos. Aún así creo que hicimos un viaje bastante bonito, visitamos muchos lugares y sobre todo disfrutamos de cada cosa que hicimos.

2 comentarios sobre “Chipre con bebé

  1. Muchas gracia spor toda la información. Súper útil y muy detallado. Te seguiré la pista para más ideas de viajes. Sin duda Chipre esta en la primeras opciones.

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