Sri Lanka

Sri Lanka fue nuestro primer viaje de mochila por el sudeste asiático, quizás por eso, le tengo especial cariño. Es el país ideal para disfrutar de una punta a otra: tiene playa, ruinas, cultura, bailes, zona alta con clima fresco y bosque, naturaleza…destacando una gran vida animal que cuidan y respetan.

Mis imprescindibles

  • Visado
  • Chanclas (aunque las suele haber en los hostels)
  • Repelente mosquitos
  • Ropa cómoda y fresca
  • Crema del sol
  • Kit de primeros auxilios (gasas, paracetamol, tiritas, ibuprofeno, medicina contra la malaria…)
  • El libro sobre Sri Lanka de lonely planet
  • Ponerse al día con las vacunas
  • Toallitas desinfectantes
  • Activar la geolocalización de nuestras tarjetas en el banco (para evitar problemas de que no nos funcionen)
  • Llevar un móvil liberado (por si compramos una tarjeta SIM para llevar datos)
  • Descargarse la App MapsMe

Días 1-2

Viajamos con Turkish Airlines a través de Estambul y con parada en Male (Maldivas). Al parecer mucha gente combina el viaje de Sri Lanka con unos días en las Maldivas, así que las aerolíneas aprovechan el viaje y con el mismo avión hacen paradas; nunca nos había pasado y nos pareció curioso. Tampoco perdimos tanto tiempo y tuvimos unas vistas de las Maldivas espectaculares. Finalmente, ¡llegamos a Colombo! En este caso el visado se hace por internet antes de llegar al país y no es nada complicado. Una vez en el aeropuerto compramos una tarjeta SIM con datos y cambiamos algo de dinero antes de salir. Cogimos el autobús (130 Rs) que va a la estación central de autobuses de Colombo, no recuerdo el número de ruta pero se encuentran al salir de la terminal, a la izquierda, al fondo del parking. Entre medias habrá muchos hombres que os dirán que os llevan y que ellos son los del autobús…no es cierto, también os pueden llevar pero son taxistas y tendréis que acordar un precio previamente. Tras 45 minutos de viaje llegamos a la estación de Colombo y cogimos un tuktuk hasta el hostel. Nuestro primer viaje en tuktuk nos encantó :D. Tras dejar las cosas nos fuimos a pasear por el Galle Face Green, una playa virgen llena de puestos de comida, como era domingo por la tarde estaba lleno de familias disfrutando del fin de semana, comiendo y volando cometas; muy bonito. Seguimos andando hasta llegar a la zona de la fortaleza. Por casualidad llegamos a Colombo un día grande en la religión budista, coincide con la luna llena y se llama Vesak Poya, eso hacía que las calles estuvieran llenas de colorido y gente. Además, acabamos viendo un concierto de un coro en el lago South Beira y comiendo de los puestos de la calle, perfecto. A la mañana siguiente, visitamos un templo que se encuentra en el mismo lago de la noche anterior y fuimos a la estación de tren para tomar rumbo a Anuradhapura.

Templo budista en el lago South Beira de Colombo
Templo budista en el South Beira lake de Colombo.

Es cierto que Colombo se nos quedó bastante sin ver, pero estábamos deseando disfrutar de todas las otras regiones del país; además teníamos el final del viaje abierto y podíamos volver. Los billetes de tren se compran en ventanillas, que están numeradas, y cada una de ellas vende los billetes de una clase diferente. Es importante porque en primera y en segunda clase te puedes sentar; en tercera no es seguro, y el viaje a Anuradhapura es largo (5 horas). Cuando llegamos y debido al Vesak Poya, sólo quedaban billetes de tercera. Esperando en el andén se nos acercó un chico que pertenecía a una asociación de gente sorda que nos ayudó a coger buen sitio en el tren a cambio de una donación. Esto funciona así: en cuanto llega el tren, los de tercera corren (hasta se meten por las ventanas) para coger sitio. El viaje no fue pesado y muy en contacto con la gente.

Lista de salidas desde la estación de tren de Anuradhapura.
Salidas de trenes desde Anuradhapura

En Anuradhapura, encontramos nuestro home stay y nos fuimos en tuktuk a ver algunas partes del complejo más alejadas a tiro hecho (Vessagiriya, Isurumuniya Vihara y Mirisavatiya Dagoba); además con las explicaciones de conductor. Como llegamos por la tarde, se nos hizo de noche pronto.

Días 3-4

En este home stay (Sacred City Tourist Resort, recomendable) descubrimos lo qué es la comida típica de Sri Lanka: el arroz con curry. Se sirve en un plato arroz blanco y en cuenquitos, diferentes currys de mayoritariamente verduras, aunque suelen poner uno de carne o pescado para los turistas (casi todos ellos son vegetarianos). Unos pican, otros nos; dependiendo de cuál sean sus ingredientes y se suelen mezclar con el arroz de uno en uno. También descubrimos el mango lassi y es que en mayo es época de mangos, así que nos pusimos las botas.

La comida típica de Sri Lanka consta de arroz y varios curries, en su mayoría vegetarianos
Arroz con diferentes curries, comida típica de Sri Lanka

Continuamos la visita de la ciudad antigua en bicicleta yendo al museo Arqueológico, Sri Maha Bodhi, el interior de la ciudadela ( Dalada Maligawa, Mahapali Refectory y el palacio Real), Lankarama y el Elephant Pont. Importante llevarse agua y crema del sol. El paseo en bicicleta se hace por carretera y hay algunos puestos para comprar comida y bebida. Era nuestro primer contacto con la religión budista y hay un par de normas que hay que seguir para que las visitas sean respetuosas: quitarse los zapatos a la entrada de los templos (lo más cómodo es ir con chanclas para ponértelas y quitártelas rápido) y no hacerse fotos dando la espalda al Buddha. Al acabar, devolvimos las bicis y nos aconsejaron ir a Mihintale en autobús para ver el atardecer. Así que fuimos a la estación de autobuses y cogimos el primer bus a Mihintale. Si para nosotros fue una experiencia encontrar el autobús y viajar en él (tienen una musiquilla y una decoración digna de ver); para ellos también fue divertido ver cómo nos desenvolvíamos. El conductor nos indicó cuál era la parada de Mihintale (en un cruce) y un tuktuk que estaba allí nos recogió y nos llevó a los templos. Llegamos justo a tiempo para ver el atardecer desde la parte más alta, la vista era impresionante con un mar de árboles desde la que se veían los templos que habíamos visitado esa mañana. Además, había unos monjes celebrando una ceremonia con música, nos gustó mucho. Fue un momento de paz en el que pensamos por primera vez «este viaje ya ha merecido pena».

Vista desde los templos de Mihintale hacia la zona arqueológica de Anuradhapura.
Vista a los templos de Anuradhapura desde Mihintale

Día 5

Al día siguiente nos acercamos a la estación de tren de Anuradhapura para comprar los tickets de tren que hacen el famoso trayecto Kandy-Nuwara Eliya – Ella. Seguido cogimos un bus a Dambullla que tardó unas dos horas. En Dambulla visitamos el Golden Temple y subimos a los templos que hay en las cuevas, una pasada. Hay guías que se te acercan para ofrecer una visita guiada, pero no es necesario contratarlos para subir.

Una de las cuevas de Dambulla donde hay esculturas de Buddhas y pinturas por el techo
Templos con cientos de Buddhas dentro de cuevas en Dambulla

Comimos allí mismo en un restaurante tipo buffet bastante local y la comida estaba muy buena. Al salir cogimos un tuktuk que nos llevó a unos jardines de especias. Son como jardines botánicos con plantas exóticas, muchas culinarias. Un trabajador del jardín nos dio un paseo explicándonos las plantas, nos dieron un masaje que nos pilló por sorpresa (pero nunca se dice que no a un masaje) y al final te venden cosas. El precio es para turistas, es más, el conductor del tuktuk se lleva una parte de lo que ganan estos jardines. Fue interesante, aunque no es imprescindible. Para acabar el día, el tuktuk nos llevó a Sigiriya.

Días 6-7

Sigiriya tuvo que ser algo espectacular en su época. La roca dónde se situaba el palacio se ve desde todos los puntos del pueblecito. Salimos por la mañana pronto para visitar el complejo arqueológico. Para llegar a la parte más alta hay que atravesar los amplios jardines. Después una subida más rocosa y con escaleras. A mitad de camino se encuentra una cueva y después unos frescos preciosos muy antiguos pintados en la pared de la roca. Son mujeres y se pueden reconocer diferentes procedencias. En la última parte de la subida, donde estaban las antiguas garras del león, tuvimos que parar ya que había unas colmenas de avispones y unos turistas al hacer ruido, las hicieron salir. En ningún momento corrimos peligro.

ültima parte de la subida al palacio de Sigiriya, tras pasar las garras del antiguo león.
Garras del león de Sigiriya

Tras las últimas escaleras llegamos a la parte alta, hay unas vistas increíbles (se ve hasta Dambulla); además de las ruinas del antiguo palacio. Para bajar se hace el mismo camino en dirección opuesta. Durante la subida no hay sombras así que recomendaría llevar gorro, agua… lo que cada uno crea que necesita. Para acabar, visitamos el museo. Muy recomendable. El precio de cada una de las zonas arqueológicas (Anuradhapura, Sigiriya y Polonnaruwa) es de 30$ por persona.

Sigiriya es sorprendentemente pequeño, no hay cajeros para sacar dinero y sólo un restaurante, creo recordar, de comida típica. Como todavía quedaba medio día por delante, el dueño del home stay nos organizó un safari para ver elefantes. Hay dos parques nacionales cerca de Sigiriya y en esta época del año los elefantes migran de uno a otro por la disponibilidad de agua. Fuimos en un jeep a Minneriya National Park. Ventajas de ir en temporada baja es que tienes el parque prácticamente para ti sólo. Pudimos ver elefantes hasta en tres ocasiones, incluyendo un grupo de hasta veinte, precioso.

Grupo de elefantes en el parque nacional de Minneriya
Elefantes paseando por el parque nacional de Minneriya

Esa noche el dueño del home stay ( Sigiri Rock Side Home Stay, muy recomendable), profesor de historia, nos dio «una clase» de todo lo que habíamos visto durante la mañana. También aprovechamos para hablar de cosas que íbamos viendo del país, incluyendo temas religiosos, fue una charla muy interesante que nos acercó más a su cultura. Una de las preguntas que teníamos es si hay mujeres monje (o monjas). A la mañana siguiente nos llevó a una casa dónde vivían y pudimos estar con una durante un rato hablando, estuvo muy guay. Nos dejó en un autobús que nos llevó a Polonnaruwa. Vimos el atardecer en el lago, impresionante la cantidad de murciélagos de la fruta (muy muy grandes) que pasaron sobre nuestras cabezas, daba cosita.

Día 8

Polonnaruwa se ve de forma parecida a Anuradhapura, alquilamos bicicletas y a recorrerse las ruinas. Hay tanto que ver que se puede estar todo el día viendo templos y ruinas; además está mejor conservado en mi opinión. Visitamos primero la parte del palacio real, que consta del Audience hall, bathing pool y el palacio real en sí, este complejo se encuentra cerca de la entrada a la zona arqueológica. Después seguimos la carretera hacía el norte y pasamos por el Quandrangle, que contiene múltiple ruinas rodeadas por un muro. Finalmente terminamos en el impresionante Gal Vihara. Es buen momento para recordar que hay que llevar agua, ir bien protegidos del sol y llevar calzado que se quita y pone fácilmente. A mitad de camino recuerdo unos puestos de comida y cocos, una delicia.

Entrada de unos de los edificios del complejo arqueológico de Polonnaruwa
Entrada de unos de los edificios del complejo arqueológico de Polonnaruwa

Días 9-10

Fue un día de viaje. Salimos en tren a Batticaloa y allí cambiamos de tren para llegar a Trincomalee. No lo organizamos muy bien y estuvimos esperando en la estación intermedia unas 4-5 horas. A nuestra llegada, recorrimos un poco la ciudad pero tuvimos que irnos pronto en bus a Uppuveli, donde estaba nuestro hostel. En el poco tiempo que estuvimos allí nos dimos cuenta que el carácter de la gente era diferente, miraban más y no fue tan fácil encontrar a alguien que nos indicara bien de dónde salía nuestro bus. Una vez en el hostel nos dió el tiempo justo para darnos un baño en el mar, cenar y reservar la excursión del día siguiente.

Hay que saber que Uppuveli es un pueblecito pesquero bastante humilde que está creciendo para dar cabida a más turismo. En la playa de Uppuveli vimos cómo pescan tradicionalmente, con unas redes grandes y muy largas, los pescadores se ponen en fila desde la playa a tirar para sacarlas manualmente. La playa más conocida es la del pueblecito de al lado, Nilaveli, más preparada para el turismo y con menos ojos curiosos si lo que quieres es bañarte tranquilamente en el mar, sobre todo si eres mujer.

Los pescadores de Uppuveli sacan las redes tirando de ellas formando una fila en la arena.
Pescadores en la playa de Uppuveli

Empezamos el día con la excursión a la isla Pidgeon island, es un parque natural y la entrada cuesta 10 $. Tras un breve viaje en lancha, llegamos a la isla para hacer snorkel. El guía (no hablaba inglés y no fue un problema) nos dio el material y nos enseñó los signos usados para tortuga y tiburón. Como yo tenía miedo de que encontráramos un tiburón de verdad, nadé bien pegadita al guía y fue una buena idea porque vimos muchos más animales que los que venían más rezagados. Dos tortugas, una de ellas bien cerca y cuatro o cinco tiburones. He de decir que yo me los esperaba más pequeños pero no se acercaron, y según me dijeron «esos no muerden». Por si queréis buscar más información, son tiburones de punta negra y da una paz tremenda verlos nadar con esa elegancia. Además hay unos corales preciosos en esa isla. Nos dijeron que antes del tsunami estaban mejor, pero todavía hay mucho que ver. Tras un pequeño snack, tuvimos un buen rato para nadar y ver cositas por nuestra cuenta. Una excursión recomendable. Volvimos a la playa para comer, donde pasamos la tarde.

Paseo por la playa de Nilaveli durante el atardecer
Playa de Nilaveli

Días 11-13

De la playa viajamos a la región del té. Para ello, cogimos un bus de 20 minutos hasta Trincomalee y después uno a Kandy de casi 6 horas. Nos recogió el dueño del home stay, una familia totalmente encantadora y recomendable (el nombre del hostel era «38b Homestay Heerassagala Road»). Pasamos mucho tiempo con ellos hablando y nos enseñaron un hostel que estaban preparando para abrirlo. Les comentamos que queríamos ir a ver un espectáculo de baile y tambores típico de Kandy y nos ayudaron para verlo esa misma noche. Hay varios sitios en Kandy donde se puede ver y normalmente dura una hora y algo, suelen hacer una muestra de diferentes estilos y al final un baile con puesta en escena con fuego.

Espectáculo de danza y percusión típico de la ciudad de  Kandy
Baile y tambores típicos de Kandy

Al día siguiente visitamos el centro de la ciudad. Se puede pasear por la zona del lago y después visitar el templo de la reliquia del sagrado diente (Temple of the Sacred Tooth Relic) (entrada 1000 Rs). Es un complejo grande y para verlo bien se recomienda dedicarlo tiempo para pasear por sus patios. Las horas de las ofrendas, momento en el que se abre la cámara donde se encuentra la reliquia son:5:30-6:45 am, 9:30-11 am y 6:30-8 pm y merece la pena ver cómo se hace. Siempre con mucho respeto y un poco en la distancia, dejando a los creyentes su espacio. Para finalizar pasamos por el museo del budismo.

Al salir entramos en una de las múltiples tiendas de piedras preciosas es la zona, por curiosidad. Después, vamos a la estación para coger el tren a Nuwara Eliya (recuerdo que teníamos los tickets de observation-class comprados desde Anuradhapura). Compramos algo de comida para picar durante el viaje en los puestos que están en el andén de la estación. El viaje fue una pasada: se sube hasta unos 1400 m de altura y no nos cansamos de mirar por la ventana. Se va todo el rato a través de campos de cultivo de té, las vistas y el color verde eran impresionantes, de hecho parece otro país. La estación de Nuwara Eliya es Nanu Oya; desde allí cogimos un tuktuk hasta nuestro hostel, que estaba escondido entre los montes de té.

Vista desde el tren que une Kandy y Nanu Oya a través de las plantaciones de té
Tren de Kandy a Nanu Oya

Día 14

Cogimos un tuktuk para que nos llevara a visitar alguna fábrica de té. Obviamente nos llevó a una de las más grandes, donde te hacen un pequeño tour explicativo del proceso de producción y se finaliza con una cata de tés y la tienda. Los conductores se llevan un porcentaje de lo que tu compres. Preguntamos si había alguna fábrica de comercio justo/fair trade que pudiéramos visitar (y ya de paso comprar allí nuestro té) pero nos dijeron que eso existía. Tras la interesante visita y un poco decepcionados por no encontrar una alternativa más justa, nos fuimos al centro de la ciudad.

Cultivos de té cerca de Nuwara Eliya
Cultivos de té cerca de Nuwara Eliya

Habíamos leído que Nuwara Eliya era una antigua colonia británica y que tenía edificios que merecía la pena ver, entre ellos el de correos… a mi personalmente no me pareció para tanto. Dimos un paseo por las calles más centrales y acabamos en el jardín botánico, que sí estaba muy bien cuidado. Cogimos nuestro tren para hacer la segunda parte del trayecto hasta Ella. Al igual que el día anterior, muy bonito.

En Ella nos recogió el dueño del home stay, llegamos bastante tarde y aún así teníamos una cena exquisita preparada.

Día 15

En este home stay (Littleadems View, recomendable) comimos super bien, creo que no he visto desayunos más abundantes. Además estaba bastante salvaje todo aquello… mientras desayunábamos, pasaron un grupo de monos por los árboles por encima de nosotros, al parecer bajan al pueblo por las mañanas para comer. Por supuesto, nuestro desayuno les llamó la atención. También, vimos la araña más grande que jamás habíamos visto.

Después de desayunar, nos dimos un paseo por el pueblo. Ella es un pueblecito pequeño, nada que ver con la ciudad de Nuwara Eliya, pero se está modernizando rápidamente. Pudimos ver un par de cafeterías con wifi para turistas, un ambiente muy relajado y algo hippie que molaba bastante. En una de las dos calles principales, según sales del pueblo en dirección a unas cascadas, a la derecha hay muchas tiendecitas muy monas, y en especial una de té y productos de comercio justo: MUY recomendable. A las cascadas no llegamos porque había que ir andando por la carretera y según conducen por allí, preferimos darnos el paseo hacia otro lado, en concreto: Little Adam’s Peak. Además, no fuimos a andar por Adam’s Peak y el World’s End del Horton Plains National Park; que son dos actividades bastante populares; así que nos quitamos así la espinita. Little Adam’s Peak es una ruta fácil y no muy larga, de unos 5 km que se puede hacer sin guía. Nosotros íbamos con las explicaciones de mi inseparable libro de viaje Lonely Planet y no hubo pérdida.

Vistas desde Little Adam's Peak
Vistas desde Little Adam’s Peak

A la vuelta y sin querer encontramos una señal que indicaba una fábrica de té verde fair trade, así que fuimos a visitarla (Newburgh Green Tea Factory). Ni que decir que las condiciones de trabajo eran muy diferentes, empezando por la escuela que tenían los hijos de los trabajadores. Así que mucho más contentos, volvimos a Ella, recogimos nuestras cosas y nos fuimos a Tissamaharama a nuestro siguiente home stay. Nos llevó el dueño del home stay de Ella por carretera, no recuerdo cuántas horas de viaje pero no se me olvida cómo íbamos descendiendo del país de los montes y volvíamos a la calurosa Sri Lanka. Llegamos de noche, cenar y a la cama.

Día 16

Nos levantamos a las 4:30 de la mañana, el dueño del home stay (Shine Park, recomendable), nos llevaba al Yala National Park, para mi la joya de todo el viaje. La principal ventaja de viajar en temporada baja es que no hay colas ni muchos turista; en este caso, compartimos el safari con otros 7 jeep más. Llegamos cuando amanecía, tras una hora de viaje. Los animales se iban despertando y se acercaban a las charcas de agua para beber el primer traguito de la mañana. Parecía el Libro de la Selva, yo no había visto nada tan bonito.

Elefantes en Yala National Park
Elefantes en Yala National Park

Este parque nacional es enorme, está dividido en bloques y tiene multitud de animales entre ellos más de 300 elefantes, búfalos de agua, cocodrilos, chacales, osos perezosos, miles de pájaros… Además vimos leopardos, aunque nos costó encontrarlos, preciosos.

Tras la visita cogimos un bus y nos fuimos a Tangalle. Hay más parques naturales y actividades interesantes que hacer alrededor de Tissa, pero nos quedaban pocos días de viaje y queríamos irnos acercando a Colombo. La idea inicial era pasar por Galle y terminar de Colombo los últimos dos días; pero dimos con un pequeño paraíso entre medias y todo cambió. Al llegar al hostel, preguntamos por una organización que cuida y protege de las tortugas y sus huevos. Nos dijeron que por las noches hacían visitas, así que cogimos un tuktuk y allí que fuimos.

Ver a una tortuga tan grande desde tan cerca fue impresionante. La fuerza que tienen para mover tanta arena, la de huevos que ponen, como los tapan; muy chulo. Además me gustó la forma de trabajar de la organización. Estuvimos esperando con unos guías en un centro de información mientras llegaba alguna tortuga. Cuando la tortuga ya estaba poniendo los huevos, nos llevaron a la playa para verla, siempre manteniendo una distancia, en silencio, sin luces y detrás de ella. Siempre la tortuga y sus huevos eran lo más importante, y eso me pareció esencial.

Diás 17-19

Estuvimos tan a gusto en el hostel (Blue skies Guest House, recomendable) que cada día íbamos alargando un día más nuestra estancia. Al final decidimos pasar de Colombo y el día 19 viajar en taxi directamente al aeropuerto desde Tangalle, igual un poco locura pero aprovechamos mucho los últimos días.

Hamacas en la playa de Tangalle
Hamacas en la playa de Tangalle

La verdad, no hicimos mucho, relax y muchos paseos por la playa. Una playa espectacular. Finales de mayo y principios de junio es temporada baja en la mitad sur de Sri Lanka, por lo que éramos de los pocos turistas que había en la zona. Además el agua estaba imposible debido a la época del año y no se podía bañar uno en el mar, pero aún así disfrutamos muchos de esos últimos días. Sri Lanka es una maravilla.

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