Delta del Mekong y Camboya

Segunda vez en el continente asiático y muchas, muchas ganas. Sólo planeadas las 3 primeras noches y abiertos a la improvisación…

Mis imprescindibles

  • Visado para Vietnam de doble entrada
  • Fotos de carnet para el visado de Camboya (se hace en la frontera)
  • Chanclas
  • Repelente mosquitos
  • Ropa cómoda y fresca
  • Crema del sol
  • Red antimosquitos portátil
  • Kit de primeros auxilios (gasas, paracetamol, tiritas, ibuprofeno, medicina contra la malaria…)
  • El libro del sureste de Asia de lonely planet
  • Ponerse al día con las vacunas
  • Toallitas desinfectantes
  • Activar la geolocalización de nuestras tarjetas en el banco (para evitar problemas de que no nos funcionen)
  • Llevar un móvil liberado (por si compramos una tarjeta SIM para llevar datos)
  • Descargarse la App MapsMe

Días 1-4

Volamos con Turkish Airlines  a través de Estambul hasta Ho Chi Minh City (HCMC). Al llegar al aeropuerto hay que hacerse con dos cosas: una tarjeta de móvil con internet y algo de dinero para ir tirando hasta llegar a la ciudad. Lo ideal es sacarlo de cajero, pero si no hay, se puede cambiar algo de dinero en los puestos de cambio de moneda (cuidado que ahí se paga más caro). Para llegar al hotel cogemos el autobús 152 que conecta con la ciudad (6000d) y sale cada 15 minutos. Al llegar al hotel, les pedimos que nos ayuden a sacar billetes de autobús HCMC-Kratie (Camboya). El plan era estar en Camboya lo antes posible para viajar por allí, pero aunque había leído en algún blog que existía esa ruta, no conseguimos encontrar qué autobuses lo hacían, así que tuvimos que cambiar de planes, cancelar las siguientes tres reservas que teníamos y disfrutar del delta del Mekong. Es una excursión que nos ofrecieron en el hotel y duraba 3 días y 2 noches hasta llegar a Chau Doc donde se hacía el paso a Camboya. Esa noche cenamos en el mercado nocturno de HCMC, muy auténtico.

Mercado nocturno de HCMC
Una de las calles principales del mercado nocturno de Ho Chi Minh City.

Al día siguiente salimos en bus hacia Vinh Long para visitar el mercado flotante de Cai Be y las cuatro islas de My Tho: fénix, dragón, tortuga y unicornio en las que montamos en barcas de madera por los canales del río, visitamos cómo producen caramelos de coco y  té de miel y pudimos degustar frutas tropicales durante un concierto de música y canto típico. Lo que no nos gustó de la visita fue el paseo en carreta tirada por caballos, estaban demasiado delgados y se podía evitar completamente ya que el paseo acaba donde empieza. Para comer nos llevaron a un restaurante muy grande donde servían pescado y cocodrilo, es más, había un foso con cocodrilos. Además nos enseñaron a hacer fideos de arroz. Para acabar el día llegamos en barca por canales a nuestro home stay, una pasada.

Barcas madera Mekong
Barcas de madera que navegan por los canales de las islas del río Mekong
Té de miel
Degustación de té de miel producido a orillas del río Mekong.

Al día siguiente nos recogieron temprano para visitar el mercado flotante de Cai Rang en Can Tho, probablemente la visita más obligada de la zona. He de decir que después de ver fotos llenas de barcos con mercancía de todos los colores y muy ordenada, me esperaba este mercado algo mejor. De todas formas fue positivo cómo la gente compraba y vendía comida en los barcos más grandes mientras barquitas más pequeñas se acercaban a la nuestra para vender cocos o frutas que nos refrescaran un poco. Visita muy recomendable.

mercado flotante Can Tho
Barco vendiendo frutas y verduras en el mercado flotante de Can Tho, delta del Mekong.

Cogimos el autobús con destino a Chau Doc, haciendo dos paradas: jardín botánico de plantas y frutales exóticos (también unas flores de loto preciosas) y una zona de manglares donde se podía navegar entre ellos, una de las cosas más bonitas que hicimos. Era un lugar que impresionaba no sólo por cómo era si no también por la tranquilidad que emanaba.

barca por manglares
Paseo en barca en una zona de manglares cerca de Chau Doc.

Al día siguiente visitamos una granja flotante de pescado (pangas) en el río Mekong y un pueblo flotante. Chau Doc es una región de una gran multiculturalidad, la visita al pueblo flotante, de mayoría musulmana, fue muy agradable y otra vez distinta a todo lo anterior. Pudimos visitar el colegio y diferentes talleres de tejidos, típicos de esta comunidad.

granjas flotantes panga
Granjas flotantes de pescado panga en el río Mekong.

Para acabar nuestra estancia en Vietnam, fuimos en barca unas tres horas hasta la frontera camboyana (en temporada alta se puede hacer este trayecto por río en lancha rápida). Una vez allí, dimos nuestros pasaportes a la persona que nos había llevado en la barca (y una foto de carnet que hay que llevar preparada). Tras esperar una media hora teníamos nuestro visado y nos recogió un autobús que nos llevó a Phnom Penh (estaba concertado con los que cogimos la excursión del Mekong y el viaje en barca hasta la frontera). Tras un paseo por el centro (Sihanouk bulevard) y el monumento a la Independencia, llegamos a una plaza donde había mucha gente bailando, haciendo aerobic, con los monopatines… daba la sensación de que todo el mundo estaba en la calle, un lugar muy moderno. Ese día decidimos darnos un capricho e ir a un hotel un poco más lujoso de lo que estamos acostumbrados (Kravan Hotel), cenamos en la azotea con unas vistas preciosas de la capital de Camboya.

Vista nocturna de Phnom Penh
Vista nocturna de Phnom Penh desde la azotea de nuestro hotel.

Día 5

Llegó el momento de sentarse delante del mapa de Camboya y replantear la ruta que íbamos a hacer con el resto de días. Decidimos empezar hacia el norte; para ello, salimos en bus temprano y tras 7 horas de viaje llegamos a Kratie. Nada más llegar dejamos las maletas en el hostel y cogemos un tuktuk que nos lleva a ver los delfines de aguas dulces. Además, el conductor de tuktuk nos compra unos tubos de bambú rellenos de arroz dulce y judías pintas. Nos dijo que eran sus caramelos o gominolas, y la verdad es que estaba muy bueno (se compra en puestos que se encuentran a los lados de la carretera). Tras una hora en barquita persiguiendo a los delfines, a los que conseguimos ver de lejos pero varias veces, paramos en un templo antes de volver al hotel.

Buddha Kratie
Parte de las figuras del un templo budista en los alrededores de Kratie.

En este caso nos hospedamos en Le Tonlé Guesthouse, que me gustaría recomendar ya que forman a jóvenes camboyanos para que puedan trabajar tanto en restauración como en hoteles, dándoles un oficio y una oportunidad. El servicio es exquisito por la motivación y las ganas que le echan. Esa noche vimos uno de los lagartos más grandes que hemos visto en nuestros viajes, precioso.

Días 6 -7

Al día siguiente seguimos viajando al norte, a la provincia de Ratanakiri, concretamente a Ban Lung. Decidimos parar en este lugar porque hay un cráter de un antiguo volcán que está lleno de agua, en el que se permite el baño; se llama Boeng Yeak Lom. Alquilamos una moto en nuestro home stay (que también fue muy recomendable, Family House es el nombre) y fuimos a visitar las cataratas de la zona (Chaa Ong, Ka Tieng y Kinchaan). Era la primera vez que alquilábamos una moto e íbamos por nuestra cuenta. Importante aquí, antes de aventurarse totalmente solos, descargarse la aplicación Mapsme y el mapa correspondiente (funciona por países). Esta aplicación es gratuita y muy precisa, muestra el lugar en el que te encuentras y conoce carreteras y caminos, además funciona sin internet. Las cascadas fueron preciosas y merece la pena la visita; la naturaleza es increíble en esta zona. Es cierto que durante nuestra visita nos encontramos algunas cascadas secas,  finales de Mayo puede no ser la mejor época para verlo en su máximo esplendor.

Chaa Ong cascada Camboya
Cascada Chaa Ong en las inmediaciones de Ban Lung (Camboya).

Para acabar nuestra aventura visitamos el volcán y estuvimos bañándonos. La verdad que fue una experiencia impresionante, el agua estaba muy buena y clara. Toda la gente que estaba allí era local, así que nos bañamos con pantalón corto y camiseta, como hacían allí las mujeres. Por último, fuimos a cenar a un restaurante local que nos recomendaron en el home stay y fue de las mejores comidas que hicimos en el país. Teníamos pensado contratar una excursión al Parque Nacional Virachey, donde se va andando por la selva hasta un refugio y se pasa allí la noche. De madrugada se sale en busca de los gibones que viven libres en esa zona. La verdad que el plan es muy chulo pero se nos salía de presupuesto.

volcán cráter con agua
Cráter de un volcán inactivo lleno de agua que hace de piscina natural en Ban Lung.

Día 8

Ya que disfrutamos tres días al principio del viaje del Mekong vietnamita, que no estaba planeado, decidimos saltarnos alguna parada intermedia e ir en autobús hasta Siem Reap, la verdad que fue un viaje demasiado largo pero fue la única opción y queríamos disponer de tiempo para esta visita y unos días de playa después. Al final se nos quedaron varios sitios chulos por los que pasar, como Battabang o Kampot, pero ahí están para la próxima vez :).

Días 9-11

La visita de Siem Reap fue más turística de lo que me esperaba. Es cierto que los templos son impresionantes, el área es muy grande y el efecto que tiene con la vegetación devorando los edificios es increíble. Dedicamos tres días para visitarlo bien. Sin embargo la cantidad de turistas en esta zona quitaba un poco la magia al lugar y era muy diferente a las zonas camboyanas menos turísticas que habíamos disfrutado antes. En Siem Reap todo es por y para el turismo, por ejemplo, intentamos dormir en un home stay por el trato más cercano con la gente y allí simplemente no hay; la mayoría son hoteles grandes. Se debe a que hay mucha gente que viajando por Asia sólo hace esa parada en Cambodia (Siem Reap cuenta con aeropuerto internacional). Al final cogimos un hotel pequeño pero totalmente recomendable que era una maravilla (Sweet Mango Villa). Parecía que entrabas en un jardín secreto: era muy tranquilo, muy verde y con piscina. Además te recibían con cervezas (estilo europeo) y literal que no te dejaban irte de la recepción. Al final cada check-in derivaba en una fiesta de la cerveza con todos los huéspedes que volvían de sus visitas. Por lo que para socializar con más turistas era una gozada.

Para la visita a la ciudad antigua compramos el pase de tres días. El primer día se suele hacer el circuito largo, donde se ven templos más pequeños y alejados como Preah Neak Poan o Preah Khan. De vuelta en la ciudad, por la tarde, visitamos el centro de artesanía Les Chantiers Écoles. El segundo día visitamos el Museo Nacional de Angkor e hicimos el llamado circuito corto, que incluye el famoso Ta Prohm (de la película Tomb Raider) y un templo en forma de pirámide, Ta Keo, desde donde las vistas son espectaculares. Cuidado aquí, se necesita llevar los hombros tapados, y no vale con echarse un pañuelo por encima, tiene que ser una camiseta de manga corta al menos. Por la tarde, nos dimos un capricho y nos dieron un masaje en Krousar Thmey, un centro de masajes de personas ciegas. El tercer día visitamos Bayon, Angkor Thom y Angkor Wat… de verdad que no hay palabras para describirlo… id a verlo.

Ta Prohm
Parte del conocido Ta Prohm, famoso por aparecer en la película de Tomb Raider en Angkor, Camboya.
Templo de Angkor
Entrada de un tempo de la antigua ciudad de Angkor durante una lluvia intensa (no recuerdo cual)

Para aprovechar unos días de playa, decidimos salir al día siguiente hacia Sihanoukville. Compramos unos billetes de avión en una de las agencias de la ciudad por unos 60$ cada uno.

El punto negativo de Siem Reap fue en un restaurante de buffet camboyano muy popular con espectáculo de bailes tradicionales (me encanta el baile oriental). Allí cogimos un virus que nos dejó doblados un día entero.

Día 12

Para acabar la visita de Siem Reap, el cuarto día fuimos a ver el amanecer a Angkor Wat antes de coger el avión. No tuvimos buena suerte y las nubes no nos dejaron ver un amanecer bonito; pero siendo positivos, ya sólo el sitio merecía la pena.

Tras una hora de vuelo llegamos a Sihanoukville, lo cierto es que se ve en cuestión de dos horas, pero como teníamos la reserva hecha nos quedamos ahí a dormir. Aprovechamos para recuperarnos del virus estomacal y empezar a comer de nuevo. Aquí fue donde descubrimos el Lok Lak, un plato típico camboyano que es una delicia. Con base de arroz, ternera y verduras salteadas y un huevo frito encima. Tras descubrirlo, lo comí en cada sitio al que iba, una gozada.

Lok Lak
El Lok Lak es un plato típico de la cocina camboyana con arroz, verduras, ternera y huevo frito.

Días 13-16

Tomamos un barco en Sihanoukville hasta nuestro paraíso en la isla de Koh Rong Sanloem (los tickets hay que comprarlos el día de antes). Hay varias islas en las que se puede pernoctar, como nos dijeron que si ibas «de tranquis» era mejor Koh Rong Sanloem y si ibas de fiesta era mejor ir a Koh Rong; lo tuvimos claro. Koh Rong Sanloem es una isla que no tiene carreteras, el tamaño de la isla no es muy grande y se puede ir de unas partes a otras andando por caminos a través de la selva si eres atrevido (ojo con posibles animales que puedes encontrar) o con barcas; nosotros usamos barcas. En principio sólo cogimos una noche pero disfrutamos tanto nuestro primer día de estancia en la isla que al final nos quedamos tres noches.

Koh Rong Sanloem
Playa de Koh Rong Sanloem, vista desde nuestra habitación.

¿Qué se hace allí? Relajarse. Dos días contratamos una excursión de snorkle ya que hay una gran variedad de peces de colores y corales. Una de las excursiones acabó en el pueblecito pesquero de M’Pai Bay, donde hay un ambiente interesante debido a la mezcla de gente local y mochileros (más rollo hippy). Tras una cervecita en un bar chill out mirando al atardecer, cenamos en un buffet sobre el mar. Fue una comida muy rica con múltiples platos típicos y además, el dinero recogido se usaba para financiar un centro médico y una escuela en el pueblo. Otra actividad que hicimos varias noches en la isla fue adentrarnos en el mar buscando las zonas más oscuras para ver la bioluminiscencia que se produce al mover el agua. Esto fue una completa sorpresa ya que no sabíamos que se daba este fenómeno allí. Tirarte al mar cuando no ves nada da un poco de miedo, pero una vez que tocas el agua y aparecen las lucecitas, es impresionante. Por último, paseamos bastante por la playa, mirando animalillos y exploramos la costa con una canoa alquilada.

Koh Rong Sanloem
Playa de Koh Rong Sanloem al atardecer.

¿Puede tener alguna pega un sitio así? Pienso que se está construyendo muy rápido y no de la manera más sostenible. Camboya en general y esta isla en particular es un país muy pobre y se están dando cuenta de que así se hace mucho dinero. Lo cual les deseo, ya que viven en un paraíso, pero el hacerlo de forma descontrolada puede llevar a la destrucción del lugar.

Días 17-18

Emprendimos un largo viaje en barca, barco y autobús para llegar en un día desde Koh Rong Sanloem a Phnom Pen. Repetimos hotel ya que nos gustó mucho la primera vez y visitamos lo que nos faltaba de la ciudad: Wat Phnom, el museo nacional de Camboya y el palacio real con el complejo de la pagoda de Plata (Silver Pagoda). Para entrar en el palacio y el complejo adyacente no se permiten camisetas de hombreras.

Flor de loto blue lily
Flor nacional de Sri Lanka (blue lily water) en un estanque de la Silver Pagoda en Phmon Pen.

Día 19

Salimos en autobús Phmon Pen-aeropuerto de HCMC (Vietnam). El viaje no fue excesivamente largo, era un autobús cómodo y con aire acondicionado. Pasamos la frontera sin mucha espera y llegamos a tiempo y sin problema para coger nuestro vuelo de vuelta. Para entrar en Vietnam una segunda vez, la primero fue al llegar en el aeropuerto, en visado de Vietnam tiene que ser para más de una entrada al país; esto hay que solicitarlo en la embajada antes de empezar nuestro viaje, así que es mejor planearlo antes o coger un visado con múltiples entradas por si acaso. En este caso volvimos a través de Ha Noi y tras una breve parada (ni nos bajamos del avión) volvimos a parar en Estambul antes de llegar a casa.

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